Conviasa: bitácora de un vuelo suspendido / Día 5

Día 5 (26 de julio):

11:00 am. Hoy tenemos que desalojar el Hotel Axor de Barajas. Una boda en el lugar obliga el cambio. No estamos invitados. 

La mudanza se realiza poco a poco. Maletas entran y salen. Vamos hacia los Apartamentos Turísticos Compostela Suites, que quedan a poco más de una cuadra. El traslado se realiza a pie. Cada quien arrastra su propio peso. Físico y emocional.

El nuevo hotel no tiene aún habitaciones listas para todos. Hay que esperar que otros huéspedes las desocupen. Somos más de 200 pasajeros. Todos estamos varados en Madrid desde el 22 de julio. Algunos aguardan una hora con su equipaje en la recepción. Desde la entrada se ven aviones que aterrizan y despegan en el Aeropuerto Adolfo Suárez.

Fernando Riego, el Jefe de Escala de Conviasa en España, no aparece durante el transcurso de la mañana. En el Hotel Diana, donde están los otros 250 viajeros del vuelo cancelado el jueves 24, informan que el representante de la aerolínea estará allá poco después del mediodía. Hay noticia.

2:00 pm. En el lobby del Hotel Diana un grupo de los afectados declara ante una cámara de Televisión Española. También hay una periodista del diario El País. Riego acaba de dar una asamblea: dice que ya hay avión, que el primer lote que ahora está en el apartahotel Compostela Suites viajará el lunes a Caracas, a las 6:30 pm. El vuelo se realizará con Blue Panorama, la misma compañía italiana que había roto su contrato con Conviasa.

Algunos pasajeros, Riego dice que diez, regresaron hoy con Air Europa. Son casos especiales: una chica en silla de ruedas con su hijo, una mujer que había sufrido un ataque de nervios, una señora que tenía una conferencia. Riego anota una lista con medicamentos y otros productos para los que quedamos: pañales, alimentos integrales, frutas. Los que están en el Hotel Diana todavía no saben qué día se irán. Ya el vocero de Conviasa les avisará.

10:00 pm. El vino vuelve a alegrar a los pasajeros en el Compostela Suites tras la cena. La noticia de tener una fecha fija para el viaje tranquiliza a muchos. La incertidumbre cesa. Ya sabemos que cumpliremos la semana completa en Madrid. No queda ninguna botella llena en los alrededores. Uno de los cinco españoles que forma parte del grupo grita la palabra guarimba. La gente ríe. De fondo se escucha la boda en el Hotel Axor.

Yo me pregunto si vale la pena volver a escribir.

Publicado en Prodavinci.

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